Ciclismo hacia el desarrollo sostenible

En el Día Mundial de la Bicicleta, echamos un vistazo a algunos estudios recientes sobre cómo el ciclismo puede contribuir a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y una nueva iniciativa de las Naciones Unidas para aumentar el uso de bicicletas para la salud y el bienestar humano y planetario.

Desde su primeros comienzos en el 19th XNUMX, la bicicleta ha llegado a ser uno de los inventos más utilizados y reconocibles del mundo.

Aproximadamente 42% de todos los hogares en todo el mundo tienen una bicicleta – más que tener acceso a un automóvil o motocicleta. Si bien existen grandes diferencias en la propiedad de bicicletas entre países, las bicicletas son más comunes que los automóviles a nivel mundial y se utilizan para el deporte y la recreación, además de ser un medio de transporte asequible.

El ciclismo no solo es bueno para la salud y el bienestar humanos, sino que también puede ayudar a reducir la contaminación y reducir las emisiones como método de transporte sostenible.

Por eso, en marzo de 2022, los 193 miembros de la Asamblea General de la ONU adoptaron un resolución que promueve el ciclismo para combatir el calentamiento global. La resolución recomienda que todos los Estados miembros integren las bicicletas en los métodos de transporte público en entornos urbanos y rurales y tomen medidas para mejorar la seguridad vial y promover el uso de la bicicleta como método de transporte.

Existe evidencia convincente a favor de fomentar el ciclismo como una forma de reducir la cantidad de automóviles en la carretera y, por lo tanto, reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y la contaminación. Mejorar la infraestructura para bicicletas sale con fuerza en un comparación reciente de diferentes métodos para reducir el uso del automóvil en los centros de las ciudades. Basado en estudio de diferentes intervenciones utilizadas en ciudades europeas, se ha descubierto que los métodos de control del tráfico, como la creación de calles sin automóviles y la sustitución de espacios de estacionamiento con carriles para bicicletas, reducen el uso del automóvil en los centros de las ciudades hasta en un 20 %. También se descubrió que la planificación de una mejor infraestructura para bicicletas alrededor de grandes lugares de trabajo, como las universidades, contribuye a la reducción en el uso del automóvil.

En la Ciudad de México, el antiguo Programa de bicicletas compartidas EcoBici se ha encontrado que reduce el 8% del uso de taxis y el 5% del uso de automóviles privados, eliminando 499 toneladas de CO2. Además, el 82 % de los usuarios han informado cambios positivos, como ahorrar dinero y ponerse en forma. En una ciudad en la que el automóvil es un símbolo de estatus, el esquema EcoBici se introdujo con una campaña para promover el ciclismo como una aspiración: la 'forma inteligente de viajar'.

En el punto álgido de la pandemia de COVID-19, la rápida creación de nueva infraestructura para bicicletas y calles libres de automóviles en muchas ciudades, como París, Francia y Bogotá, Colombia, proporcionó una oportunidad de probar la hipótesis de que la mejora de la infraestructura conduciría a un aumento en el uso de bicicletas. Los hallazgos sugieren que las políticas tuvieron éxito en la creación de un gran aumento en el ciclismo urbano, lo que llevó a algunas ciudades a hacer de su nueva infraestructura una característica permanente. Queda por ver si el aumento del uso de la bicicleta puede sostenerse o no más allá del contexto excepcional de la pandemia, pero este experimento urbano ha demostrado que las sociedades pueden transformar sus comportamientos rápidamente ante una crisis.

La bicicleta como modo de transporte sostenible brinda la oportunidad de desvincular el crecimiento de las emisiones en las zonas urbanas. Sin embargo, muchos estudios sobre ciclismo se originan en el Norte Global, en ciudades como Copenhague y Ámsterdam, donde la infraestructura ciclista está muy bien desarrollada, y hay menos evidencia disponible de ciudades en el Sur Global. La investigación apunta a los desafíos para un mayor desarrollo de la infraestructura ciclista en el Sur Global, como la falta de financiación, la oposición de los automovilistas y la marginación de aquellos que tienen más probabilidades de beneficiarse de una infraestructura ciclista mejorada (los pobres urbanos) en los procesos políticos. También puede haber percepciones sobre el ciclismo que dificultan la aceptación y las barreras asociadas con el acceso a las bicicletas.

Sin embargo, con el aumento de la urbanización, existe una necesidad urgente de pensar más allá de la planificación centrada en el automóvil y construir sistemas de transporte sostenibles que integren el ciclismo seguro y accesible. En el Día Mundial de la Bicicleta, esperemos que la nueva resolución de la ONU para promover el ciclismo marque la diferencia.

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Imagen de Markus Spiske on Unsplash

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