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Responsabilidades éticas de los científicos en un momento de amenaza global

El Comité para la Libertad y la Responsabilidad en la Ciencia (CFRS) del ISC ha publicado una declaración sobre las responsabilidades éticas de los científicos en un momento de amenaza global.

París, Francia, 15 de junio de 2020

Declaración de los ISC Comité por la Libertad y la Responsabilidad en la Ciencia - promover y abordar la libertad y la responsabilidad de las cuestiones científicas a nivel mundial.

La visión del International Science Council (ISC) es la ciencia como un bien público global. La pandemia de COVID-19 destaca la importancia de esta condena. El conocimiento científico es fundamental para tratar eficazmente el SARS-CoV-2. Las ciencias naturales nos ayudarán a comprender cómo funciona y cómo se puede combatir; las ciencias sociales nos permitirán evaluar su impacto social; y los enfoques interdisciplinarios serán un componente esencial de las contramedidas, así como de los esfuerzos por llegar a modelos, soluciones y conocimientos eficaces en el contexto de las pandemias.

El ISC aplaude la respuesta sin precedentes a la pandemia por parte de la comunidad científica mundial. El virus no respeta fronteras políticas o geográficas y la comunidad científica respondió casi de inmediato con un enfoque que reconoció el problema como global. El intercambio de datos y conocimientos entre equipos de investigación, instituciones y países ha sido loable, al igual que el número de grupos de investigación que rápidamente han centrado su atención en la pandemia. Decenas de revistas académicas se han comprometido a hacer que su investigación sobre COVID-19 esté disponible gratuitamente durante la duración del brote. Esperamos que las mejores prácticas que surjan de esta respuesta se utilicen como modelos para las amenazas globales, ahora y en el futuro.

En varias plataformas de noticias y redes sociales ha habido una avalancha de información sobre la pandemia de COVID-19. Algo de esto se basa en buenas prácticas científicas, pero una proporción significativa cae bajo el título de información errónea, basada en evidencia débil o nula, o deliberadamente engañosa. Esta información errónea a menudo está entretejida con información científicamente creíble y precisa, lo que hace que sea aún más difícil identificar fuentes confiables y confiables. Estos desarrollos enfatizan la importancia del compromiso continuo de la comunidad científica, que al hacerlo debe mantener una transparencia total y ser explícita tanto sobre la información basada en evidencia como sobre las posibles deficiencias.

La pandemia pone de relieve muchos problemas éticos importantes. El derecho a la libertad científica se combina con la responsabilidad de garantizar que la investigación promueva el bien común. El Principio de Libertad y Responsabilidad en la Ciencia, consagrado en los Estatutos del ISC, requiere que los investigadores e instituciones de todos los niveles realicen y comuniquen su investigación con 'integridad, respeto, equidad, confiabilidad y transparencia, reconociendo sus beneficios y posibles daños'. Con este fin, destacamos algunas responsabilidades éticas de la ciencia en su tratamiento de esta grave amenaza global.

  • Las políticas sanitarias y sociales deben guiarse por la mejor evidencia científica posible. Por tanto, al comunicarse con los responsables de la formulación de políticas o con el público en general, los científicos tienen la responsabilidad de utilizar la mejor evidencia que puedan.
  • La desinformación puede tener consecuencias nefastas, desde promover el pánico o el negacionismo hasta el uso de terapias no probadas y posiblemente peligrosas. La comunidad científica tiene la responsabilidad de estar alerta ante tales actos anticientíficos, de dar a conocer públicamente su falta de validez y de abogar decididamente por los valores científicos y el método científico.
  • Los científicos deben reconocer que las mejores respuestas sociales y sanitarias a la pandemia no provendrán únicamente de la ciencia. Las políticas adecuadas para un área dependerán de muchos factores, incluidos la demografía, el sistema de atención médica, la ley y los valores de esa comunidad. La ciencia debe apuntar a informar mejor las políticas, no a dictarlas.
  • Los científicos tienen la responsabilidad de comunicar las incertidumbres, cuando existan, a los responsables políticos y al público. Lo que cuenta como un "riesgo razonable" depende en parte de los valores de uno. Por esta razón, la comunicación de incertidumbres es crucial para las respuestas de las sociedades. Los modelos de salud pública, como toda ciencia, implican incertidumbre, y es importante comunicar las incertidumbres para evitar riesgos de ser contraproducentes a largo plazo. A menos que estén precedidos por las incertidumbres involucradas, los resultados de modelos inexactos podrían contribuir a una erosión de la confianza del público en la ciencia.
  • El rápido desarrollo de nuevas tecnologías y procedimientos, integrados con big data, está cambiando la forma en que llevamos a cabo la ciencia. Los investigadores deben seguir considerando cómo se recopilan, gestionan y utilizan los datos personales, lo que incluye, entre otros, la obtención del consentimiento informado y voluntario y la garantía de la privacidad y seguridad de los datos. La tecnología se puede utilizar para beneficio o daño. Aún debe apreciarse el “uso dual” de la tecnología, ya que los gobiernos a menudo reaccionan a las crisis con una mayor vigilancia y control. La grave amenaza que representa la pandemia no debe utilizarse como excusa para ignorar estos principios éticos básicos.
  • COVID-19 destaca el hecho de que los vulnerables de la sociedad son generalmente los más afectados en una crisis de salud pública. Esto se debe a muchas razones, desde el acceso inadecuado a una atención médica de calidad, la mala salud y la necesidad de aceptar riesgos para subsistir. Los científicos deben reconocer que siempre hay asimetrías entre grupos más y menos vulnerables cuando seleccionan pacientes para estudiar, sugieren terapias y políticas, y mucho más.

La buena ciencia es absolutamente esencial para una respuesta eficaz a la pandemia de COVID-19 y otras amenazas globales. Para que sea realmente eficaz, los científicos deben tener derecho a la libertad científica, pero también deben realizar sus investigaciones de manera ética y socialmente responsable.


Leer más sobre el compromiso del ISC de proteger las libertades científicas consagradas en la Declaración de Derechos Humanos y nuestro trabajo en defensa de estas responsabilidades. El principio de libertad y responsabilidad en la ciencia está consagrado en Estatuto del ISC 7.


Foto de RAEng en Unsplash

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